Los errores más frecuentes al tomar el sol

Las personas no son conscientes del daño que las radiaciones solares pueden producir en la piel y cometen gran cantidad de errores.

Como todos los veranos, la gente acude en masa a playas y piscinas, se acuestan sobre su toalla y pasan horas bajo los rayos del sol para conseguir así el bronceado deseado. Sin embargo, en muchas ocasiones las personas no son conscientes del daño que las radiaciones solares pueden producir en la piel y cometen gran cantidad de errores a la hora de exponerse a los rayos solares, ya sea por ignorancia o imprudencia.

Tomar el sol para broncearse

El principal problema podría estar directamente en el concepto que tenemos de tomar el sol: “El término tomar el sol en sentido de estar tumbado con el único propósito de broncearse, es un error social que debería erradicarse”, así de contundente se muestra Luis Pastor, jefe de la Unidad de Dermatología del Hospital Ruber Internacional y adjunto del Servicio de Dermatología del Hospital Militar Central Gómez Ulla. En su opinión el acto de ponerse moreno implica una exposición a los rayos ultravioleta de alto riesgo que acabará en la aparición de un cáncer de piel.

“Tomar el sol en búsqueda del bronceado es incorrecto, ya que el bronceado es un mecanismo de defensa de la piel ante una agresión externa”, añade Agustín Buendía, coordinador de la campaña Euromelanoma y miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). También comenta que hay personas que nunca o difícilmente se broncean porque tienen una piel muy blanca, ojos y pelo claro, pero se empeñan en broncearse e inevitablemente se queman.

Otros errores habituales

Una vez localizado el error fundamental, otros descuidos que se cometen y agravan las consecuencias, según ambos especialistas son:

  • Tomar el sol en horas centrales del día.
  • No usar ningún tipo de fotoprotección.
  • Pensar que el fotoprotector protege al 100 por ciento.
  • Extender la loción protectora de forma escasa e incompleta.

Consecuencias para la piel

Pastor explica que hay dos tipos de riesgos que surgen como consecuencia de un exceso de exposición solar sin la protección adecuada:

Riesgo agudo

La quemadura solar de primer grado, que se manifiesta con eritema o enrojecimiento, y la de segundo grado, que implica la aparición de ampollas. Son dolorosas de inicio y generadoras de cáncer de piel a largo plazo, sobre todo de tipo melanoma y carcinoma basocelular.

Riesgo crónico

Se manifiesta después de años, cuando las células no pueden reparar el daño producido en el ADN celular, generando daños que acabarán desencadenando en el mencionado cáncer de piel, carcinoma espinocelular, en este caso. Este segundo caso también incluye fotoenvejecimiento en forma de arrugas, manchas, aspecto de cuero viejo o verrugas. Leer más…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *