7 Locuras en nombre de la ciencia

Los científicos generalmente son personas respetables en la sociedad, gracias a ellos se han logrado muchos avances en diversos campos. En ocasiones, sin embargo, sus métodos no siempre son los mejores.

Algunos rallan en el sadismo y la falta de consideración. Y hoy vamos escarbar un poco en algunas historias de este tipo.


1) John Hunter y el robo de cadáveres

Fascinado por conocer hasta los mínimos detalles de la anatomía humana Hunter profano varias tumbas y utilizó los servicios de resurreccionistas para conseguir cadáveres. Y ya que era profesor también conseguía algunos para diseccionar en las clases. Como dato extra, Hunter realizó la primera inseminación artificial recogiendo en una jeringa caliente el semen de un comerciante con hipospadia e inyectándolo en la vagina de su propia mujer.

2) Ewen Cameron y sus proyectos para la CIA

La meta: destruir los recuerdos de una persona para reemplazarlos por otros. Claro que para eso tuvo que someter a personas a un proceso de Desprogramación y Conducción Psíquica lo que incluía el aislamiento y la repetición de cintas con mensajes positivos, además de comas inducidos. Y podríamos decir que logro su objetivo a medias, pues logró destruir memorias pero nunca pudo reconstruir una. Quizá no lo hubiera logrado sin el apoyo del gobierno.

3) Sigmund Freud

Ha alcanzado fama aunque muchas de sus teorías y métodos han sido causa de polémica. Y cómo no si en una ocasión, por ejemplo, trató a una mujer que sufría de dolores menstruales fuertes e irregularidad en el ciclo. Según él, la nariz y los genitales estaban relacionados así queremovió parte de la nariz. Todo pasó, la cicatriz nasal no sanó por un año y la mujer no se curó. Freud alegó que no había funcionado porque la paciente tenía deseos sexuales por él y eso afectaba a su recuperación.

4) Chester Southam

¿Cómo actúa el sistema inmunológico contra el cáncer? En cuerpos sanos las células son rechazadas pero en un cuerpo ya infectado el proceso de rechazo es más lento. ¿Y en los ancianos? Southam inyectó células cancerígenas en los pacientes aunque, claro, sin su autorización. Y en su anhelo de seguir con las investigaciones convenció a los directores de que estaba bien su método.

5) Eugene Saenger y sus experimentos de radiación

Al luchar por descubrir una cura contra el cáncer y el Pentágono ayudó, claro que lo hizo porque querían saber cuánta radiación aguantaba una persona. Casi 100 pacientes de cáncer fueron expuestos a radiación, 21 personas murieron en el primer mes, aunque Saenger negó que fuera debido a la radiación.

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